| LABRADORES
Canción
Padre de los surcos, madre de la siembra,
pecho de esperanza, brazo labrador,
por un cielo limpio de amor y cosecha,
le diste a la tierra todo el corazón.
Llegaba de lejos tu nombre distinto,
con grises de ausencia y azul de ultramar.
En la frente clara, tus ojos de asombro,
miraban el cielo queriendo llorar.
Tu mano labriega sembró la semilla,
bendijo la tierra con sueño y sudor,
levantó la casa de barro y de piedra,
abrió los caminos y esperó la flor.
Probaste la dura pasión del oficio,
en días amargos y noches sin pan.
Tu coraje pudo más que los inviernos,
la nieve, los vientos y la soledad.
Padre de los surcos, madre de la siembra,
pecho de esperanza, brazo labrador,
por un cielo limpio de amor y cosecha,
le diste a la tierra todo el corazón.
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