Poeta del sur
En memoria del poeta Roberto Margarido
Que lo digan las calles de Barracas,
el recuerdo indecible de la esquina,
donde aguarda su encuentro una muchacha
esperando con límpida alegría.
Acarician malvones y glicinas
sus palabras sencillas como patios
y entre pájaros
viene su poesía,
agua pura,
como su gesto franco.
Sus canciones aún vuelan rescatando
una luz demorada cielo abajo,
para que se ilumine en cada barrio,
victorioso el amor sobre el cansancio.
Que lo digan las voces de sus versos
que reviven su honor y su palabra.
Cuando quieras decir un hombre entero
en la noche enciende su guitarra.
Se marchó como un ala de torcazas,
sin adiós, a volar con su poesía.
Se fue de Sudamérica en Barracas,
pero sigue cantando todavía.
El poeta se fue pero no calla
con su voz tan profunda y cristalina.
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